jueves, 3 de abril de 2014

Como auténticos campers en Yosemite (parte I)

Este post nos ha costado un poquito más de "parir", porque cuando fuimos a California el verano pasado aun no teníamos mente de blogger ni la deria de apuntar todos los detalles para después contárselos al mundo! Pero vamos, que lo haremos lo mejor que podamos y esperamos que os guste!
Llegamos a Yosemite por el sur, desde Los Ángeles, y ese trayecto condujo Mònica, así que pasó todo lo que podía pasar: al coche de delante le reventó una rueda en medio de la carretera, nos encontramos con un cruce en el que no funcionaba ni uno de los cuatro semáforos... pero lo conseguimos!

Todos serios que conduce Mònica
Llegamos a la entrada de Mariposa Grove (esta entrada en invierno se cierra por nieve), donde pagamos la entrada al parque, es importante guardarla ya que al salir del parque te la piden para controlar el número de coches que hay dentro. Desde allí hicimos nuestra primera excursión a una zona del parque done hay sequoias, un pequeño paseo de hora y media, porque enseguida empezó a oscurecer y no hace gracia quedarse sin luz por allí! jeje! 



Con las Sequoyas! Allí todo es a lo grande! XD
 En el parquing de Mariposa vimos, por primera vez, papeleras anti-osos.
 
Papeleras anti-oso
Llegamos al primer campground en el que dormiríamos en el parque, el Wawona! Y menudo alucine, la verdad! No tiene nada que ver con los campings que conocemos en España. Son más bien zonas de acampada en las que cada uno tiene una parcela con su "fire-ring" y su caja anti-osos. Allí se debe guardar toda la comida y todo aquello que para un oso pueda oler a comida (jabón, pasta de dientes, desodorante, ...) y queda cerrado con un sistema que solo una mano humana puede abrir. Es importante respetar estas normas, primero por seguridad, y segundo porque son las que ayudan a preservar el eco sistema del parque. Si se alimenta a los osos, estos se acostumbran a la presencia humana y es entonces cuando pueden volverse agresivos y se tendrían que sacrificar por la seguridad de los visitantes. Más allá de esto, normalmente no se acercan a los campgrounds ya que, en general, la presencia humana no les hace ninguna gracia.

Nuestra parcelita en el Wawona
Bueno, a lo que íbamos, ese era nuestro primer campground y estaba en un lugar privilegiado al lado de un río en el que, por supuesto, nos bañamos! No estaba tan frío como parecía, pero aun así... jaja!
Esa noche cocinamos por primera vez en el hornillo de nuestra furgo, una super camper van con todo incluido que fue nuestra fiel compañera durante las tres semanas que duró el viaje! Una pequeña recomendación: no cocineis pescado en medio del bosque, todas las abejas habidas y por haber vinieron a cenar con nosotros!

El río "no tan frío"
Cocinando en Wawona (al fondo podéis ver la caja anti-osos)
Esa noche fuimos a dormir pronto, como solo se funciona con luz natural (excepto en los baños), hay que seguir bastante las normas de la naturaleza! Y esas mismas normas fueron las que no despertaron a la mañana siguiente, la luz, el insistente jet lag y una pequeña ardilla que se dedicó a desayunar piñones justo encima de nuestra casa con ruedas! Atención al vídeo!

 
Nos pareció una magnífica forma de levantarnos y de empezar el día! Y la verdad es que todo el día fue una pasada, pero eso ya es otra historia! Si no os queréis perder el próximo post no olvidéis suscribiros al blog!

O&M.

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